La figura del depositario robustece el sistema ante el auge de los activos alternativos

Adaptabilidad ha sido el término más repetido en la primera mesa redonda que se llevó a cabo en el evento de FundsPeople sobre El Futuro de la Depositaría. Los activos alternativos están acaparando el interés de todos los actores de la industria de la gestión de activos. Y no es para menos, ya que tanto de donde veníamos como el entorno actual lleva a buscar en otros activos las rentabilidades que los activos tradicionales no estaban ni están dando. Su incursión en la industria no está exenta de nuevas exigencias y responsabilidades. Cambios que en el caso del sector de la depositaría afecta y mucho en cuanto a su labor de custodia y vigilancia.

La mesa, que moderó Gregorio Arranz, secretario-coordinador de ADEPO, centró el debate en el rol del depositario ante el crecimiento de los activos ilíquidos, su constante adaptación, las áreas de trabajo que más se han visto afectadas y en qué productos están observando mayor demanda.

El rol del depositario

Todos los ponentes coinciden en que hablamos de un sector muy heterogéneo, dinámico y con muchas ideas. Ante este panorama, “el valor añadido va más allá de lo que marca la norma. Es importante entender lo que quieren hacer las gestoras, adaptarse a las necesidades de los clientes”, apunta Felipe Guirado, responsable de Ventas para España y Portugal de BNP Paribas Securities Services. Un aspecto importante que señala es el tamaño de las entidades. Destaca como una fortaleza del sector el proceso de consolidación. “El ser globales lleva consigo conseguir una mayor información, algo muy importante a la hora de prestar servicios a las gestoras”, explica.

Saber adaptarse implica además cambios en los procedimientos. Pero en este aspecto “el depositario ofrece mucho y es que solo la existencia de su figura robustece el sistema”, señala Aurora Cuadros, directora corporativa de Securities Services de Cecabank. A lo que añade que “la acción de vigilancia de los depositarios ofrece a las gestoras poder cumplir sus obligaciones frente al regulador. Gobernanza hacia quien tiene todo tipo de obligaciones; y operancia para proteger los intereses de los clientes”. En definitiva, en palabras de Cuadros el objetivo del depositario es “conseguir el equilibrio”.

Cambio en la tipología de inversión

Estamos ante un entorno que nada tiene que ver con el de hace una década. En este sentido, María Dolores Domínguez Haro, responsable del servicio de Depositaría de BBVA, comenta que, “aunque la depositaria no hace una función directa en esta tipología de activos, estar alineados con el supervisor y montar un sistema de supervisión enriquecedor, supone una garantía para el participe que hay detrás de este tipo de vehículos”. Según Domínguez Haro, “el expertise de los equipos y la experiencia tecnológica apoyará a que la figura del depositario juegue un papel relevante en todo lo relacionado con los activos alternativos”.

En este sentido, Alejandro de los Ojos, director de Ventas y Relación con Clientes de CACEIS Bank Spain, explica que “el cambio progresivo que se ha visto en las carteras de los clientes, acompañado de una nueva tipología de inversión, ha venido para quedarse. Los depositarios han tenido que reforzar sus procedimientos y servicios de cara a ofrecer una custodia y depositaría sobre activos que no estábamos acostumbrados a tener hace 10 años”.

¿Dónde está el interés?

Los ponentes coinciden en que la clave será dar herramientas a nuestros clientes para que puedan tomar decisiones de ESG. El interés se ha centrado en estos últimos meses en todo lo relacionado con la inversión con componente medioambiental, descabornización… Pero también se ha visto interés por el real estate y fondos de financiación o deuda, que viene a sustituir la financiación de la banca.

No obstante, lo que se percibe, según Alejandro de los Ojos, “es que estas nuevas estructuras abrazan y tienen un componente ESG. Tanto a la hora de invertir de un estilo directo como las participadas”.

La tecnología palanca principal

La tecnología ha sido un punto importante a la hora de conseguir esa adaptabilidad de la que se habló durante toda la mesa. Los tiempos volátiles en los que vivimos ha provocado una aceleración de la tecnología para depositarios y gestoras, donde el sector de la depositaria ha tenido que acelerar muchas inversiones. Todos coinciden que estamos ante una industria ha demostrado ser madura y preparada con planes de contingencia que han funcionado.  Pero estamos ante un proceso constante, según apuntaba Dolores María Dolores, “existe una necesidad de que los depositarios nos adaptemos al surgimiento de nuevos productos como el blockchain”.

En este aspecto, el evento contó con una ponencia sobre criptoactivos de  Carlos Navarro, responsable de Blockchain & Digital Assets de Deloitte en España. El experto apuntaba que «aunque no es un requisito normativo, existen semejanzas entre el servicio de custodia de instrumentos financieros y la custodia de criptoactivos. Para ello los depositarios deben adquirir/desarrollar capacidades tecnológicas para prestar este tipo de servicios”.

Según los datos que presentaba, en los últimos años, el mercado de la custodia digital ha aumentado significativamente (+600% desde 2019), generándose un creciente interés entre los inversores a la hora de financiar el desarrollo de estos negocios.

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